​Farenheit 451, es una novela publicada en 1953 por el escritor estadounidense Ray Bradbury.

El título hace referencia a la temperatura en la escala de Fahrenheit (°F) a la que el papel de los libros se inflama y arde, equivalente a 232,8 ºC.

Montag, protagonista de esta inmortal historia, es un bombero. Pero en este mundo de pesadilla los bomberos ya no son lo que eran. Su función no es apagar incendios, sino crearlos. En lugar de extintores emplean lanzallamas, porque su trabajo consiste en quemar libros, en reducir a cenizas hasta la última página impresa que caiga en sus manos. Son una nueva clase de policía, consagrada a la destrucción del patrimonio literario de la humanidad, para así proteger el Nuevo Orden imperante.

Montag es miembro de esta curiosa versión de la Gestapo o la KGB.

Pero, a pesar de la propaganda con que se bombardea constantemente a la población, a pesar del sutil pero continuo lavado de cerebro a que es sometida la gente por medio de la televisión, Montag se hace preguntas y alberga en lo más íntimo de su ser terribles dudas sobre esa sociedad, aparentemente feliz, a la que sirve. Un día, durante un servicio, sin saber muy bien por qué, coge uno de los libros que debía destruir y lo oculta bajo sus ropas. Ese gesto marcará su vida para siempre. Porque desde el momento en que comience a leer, furtivamente, con miedo, pero cada vez con más ansia, Montag ya no volverá a ser el mismo.